Nace un 12 de septiembre de 1933 en La Zarza, municipio de Huelva, que hasta 1991 tenía el nombre de Silos de Calañas. Actualmente tiene unos 1.600 habitantes y celebra las fiestas patronales, en honor de Santa Bárbara, el 4 de diciembre. Era el tercer hijo de los cinco que tuvo el matrimonio formado por Bartolomé y Gertrudis. Las condiciones de vida por aquellos años eran duras. De familia de mineros, sus padres decidieron trasladarse a la capital buscando una vida mejor para sus hijos. En ese momento, Juan tenía diez años. Comenzaría trabajando con uno de sus hermanos en fabricación de piensos compuestos. Después de muchos años en la empresa pasaría a la Consejería de Vivienda y Transportes durante diez años, hasta su jubilación. Como curiosidad, el regalo que le hicieron sus compañeros durante la misma fue una máquina de escribir, puesto que de todos era sabido su pasión por la escritura. Una vez instalado en Huelva, la primera vivienda de los padres de Juan es en la calle Ruiz de Alda, aledaña de esta placita, conocida entonces como la Callejilla, junto a la Plaza de la Merced. Era una zona de casitas bajas y con patios de vecinos en los que la convivencia era cercana y el trato de gran familiaridad. La vida en esta zona era de gran vitalidad. La familia habitaba en el número 2, que tenía un patio lleno de luz por la cal de sus paredes y lleno de flores. En él era fácil escuchar los cantes de la tierra. Juan se casa con María Gómez, con orígenes familiares en la población pacense de Burguillos del Cerro y en San Juan del Puerto, pero criada en Huelva.
Periodista vocacional, aunque los duros avatares de la vida le impidieron ejercer tal profesión, siguió con su pasión de reflejar con sus letras el día a día de Huelva. Demostró gran compromiso con su tierra, obligándose a escribir sobre la forma de ser delchoquero y del huelvano; dando la voz a sus vecinos a través de sus escritos, contando en primera persona los acontecimientos habituales y extraordinarios de esta ciudad. Una persona de Huelva que, sin pretenderlo, consiguió con sus cartas al director, convertirse en el escritor de la intrahistoria de Huelva, recogiendo la voz de la calle, haciéndose eco del sentimiento popular onubense de las últimas décadas. En resumen, se le puede considerar un vocero de los valores, las riquezas y las tradiciones de nuestra tierra a través de relatos marcados de sentimientos de amor por su ciudad. Juan Romero es santo y seña de lo que se ha llamado el “periodismo doméstico”, en el que no prima la inmediatez sino contar las cosas con mayor profundidad.
Ha publicado en todas las cabeceras de periódicos que ha habido en Huelva, así como en revistas deportivas; generalmente, ha recurrido a las secciones abiertas en forma de Tribunas libres o Cartas al director. Los temas que más ha tratado en sus escritos se refieren a la profesión periodística en sí, al deporte (fútbol, sobre todo lo que tiene que ver con el Recreativo de Huelva), acontecimientos sociales, espectáculos culturales, el mundo del flamenco, las cofradías, los toros, La Cinta, los obituarios, los amigos que están enfermos y hospitalizados, las decisiones del Ayuntamiento…, siempre intentando beneficiar a su entorno, es decir, a Huelva y a sus convecinos. De todo ello ha dejado pruebas en su libro, publicado el 12 de octubre de 2014, Un hombre, una pasión, una ciudad con edición de la Fundación Cajasol y recopilado por el escritor Ismael Yebra Sotillo. Ha recibido numerosos homenajes a lo largo de su vida, entre los más preciados, la Bandera de Andalucía por el Ayuntamiento de Huelva, ser nombrado Periodista Honorífico por parte de la Asociación de Periodismo de Huelva y la distinción de tener en este rinconcito tan cercano a donde ha transcurrido su vida, una placita con su nombre que ya siempre guardará aroma a Romero, el hombre que solo concebía vivir por y para Huelva.
