En 1714, fray Felipe de Santiago, religioso del monasterio de la Rábida, recopila la piadosa leyenda de la aparición de la Virgen de la Cinta,manuscrito que se conserva en Archivo Histórico del Convento de Nuestra Señora de Loreto, Espartinas (Sevilla), sobre el que el académico José Ramón Mélida, afirmó que dichas noticias fueron "sacadas de un pergamino escrito en latín en 1515" que pudo estudiar en el Monasterio de la Rábida.1

De manera literal narra que: "Hacia el año 400 vivía en Huelva un zapatero, llamado Juan Antonio, con su mujer, Lucía. Este matrimonio recogía pobres y regalaba zapatos a los niños necesitados en Navidad. En cierta ocasión recogieron a un pintor, llamado Pedro Pablo, con quien hicieron una buena amistad. 

Cierto día, al regresar de Gibraleón, Juan Antonio sufrió un gran dolor en el costado. Descendió de la montura, invocando a la Virgen en su Natividad. De inmediato, encontró en el suelo una cinta y ciñéndosela le desapareció el malestar.

En agradecimiento construyó una pequeña ermita donde Pedro Pablo pintó a la Madre de Dios. La representó sentada con el Niño en los brazos. El pequeño Jesús, desnudo y con zapatos, parece entregar un cinto a María, como símbolo de su especial protección hacia los necesitados. Y, por último, un par de ángeles coronan a la Virgen. El propio pintor explicó que efigió así al Niño, desnudo y con zapatos, <<por los que en su nombre daba su buen amigo en el día de su Sanctíssimo nacimiento y a su Sanctíssima Madre con una granada, que era para dar a entender que todas las virtudes y gracias puso Dios en esta Señora con tanta perfección y compostura como esta fruta tiene, y la corona denotando cómo toda la Beatíssima Trinidad la coronaron Señora de todas las Virtudes y de todo lo criado, y al Niño el cinto por el milagro  ue María Sanctíssima hizo con su devoto >> ". 

Se trata de la tradición oral más antigua que se conserva en la cultura popular de nuestra ciudad. Teniendo en cuenta que desde la sociología y la antropología se considera que en todas las leyendas existe siempre un sustrato de verdad, la leyenda de Juan Antonio el Zapatero nos conecta con la Huelva bajomedieval. 

Si los eruditos aplican como criterio interpretativo para indagar en la veracidad del mito, el eliminar aquellas cuestiones que supongan una expresión mágica o sobrenatural, resulta sorprendente que en la leyenda de Juan Antonio el Zapatero no existen hechos extraordinarios. No es una aparición mariana a semejanza de las distintas leyendas que jalonan nuestra geografía. No hay destellos celestiales. No hay hechos inexplicables ni sorprendentes.

Lo significativo de la historia de Juan Antonio es que simplemente muestra el agradecimiento de un hombre piadoso dedicado a ayudar a los demás, acogiendo necesitados en su casa, y socorriendo las dificultades de los niños con la del fruto de su trabajo. 

Todo ello nos permite elucubrar que la leyenda encierra un hecho cierto de carácter devocional que ocurrió en la Huelva altomedieval de nuestros ancestros, y que mereció el privilegio de ser recordado generación tras generación. 

 

  • 1. Fuente: MÉLIDA, José Ramón, El Monasterio de Nuestra Señora de la Rábida, Boletín de la Real Academia de la Historia, Tomo 74 (1919). Madrid