Introducción. Restos romanos. Etapa islámica. Siglos X y XIII d.C. El cortijo contemporáneo.

 

 

Introducción.

Nos encontramos ante la presencia de  un yacimiento con una dilatada ocupación en el tiempo debido a dos factores:

  • Disponibilidad de un potencial agrícola con una red hídrica que permitió el mantenimiento de una villa rustica en época romana, de una alquería islámica y de un cortijo rural en época moderna-contemporánea.
  • Magnífica posición geoestratégica que permitió el control directo de las principales vías de comunicación tanto terrestres (Tierra Llana y Andévalo) como fluviales (la confluencia de los ríos Odiel y Tinto).

Contenido expositivo:
El parque arqueológico del Cabezo de la Almagra, ubicado en el Campus del Carmen de la Universidad de Huelva, inaugurado en 2011. El espacio, con una superficie de 21.489 metros cuadrados, se plantea como un museo al aire libre donde el visitante podrá realizar, a través de hallazgos arqueológicos, un recorrido por distintas etapas históricas de Huelva.

 

 Restos romanos.

Con una antigüedad que se extiende desde el siglo I a.C hasta el siglo VI d. C, son restos in situ que nos muestran elementos de una explotación agrícola donde destaca una estructura circular que se atribuye a un silo.

Son las llamadas villae que englobaban una serie de edificios con carácter productivo, administrativo y residencial de una clase acomodada romana que tenía en la explotación agrícola su principal fuente de vida. Esos edificios eran:

La Pars Urbana, área residencial principal que estaba ocupada por el propietario y su familia y que suponía llevar al campo el lujo y las comodidades de la clase dominante urbana.

Lla Pars Rustica, espacio que daba cobijo a los trabajadores, libres o esclavos, e instalaciones diversas necesarias para el funcionamiento de la instalación rural  y finalmente

La Pars Frumentaria, formada por los graneros, almacenes, molinos y bodegas.

No todas las villae tenían en el bajo imperio las misma configuración, es sabido que como tantas explotaciones agrícolas haya, así habrá tipologías de villae.

Con respecto a los materiales constructivos empleados en la fase romana del asentamiento, es especialmente llamativo un tipo concreto de elemento, usado para múltiples funciones: las tégulae, cuya particularidad radica en la presencia de un tipo de decoración que repite varios motivos geométricos, unas ondas y una especie de elipse que se asemeja a una pica. Se da la circunstancia además que estos mismos motivos también aparecen sobre otro tipo de materiales, como ladrillos o tejas, lo cual podría estar indicándonos la existencia incluso de un alfar asociado con el asentamiento, o bien en algún lugar cercano y que sería el encargado de cubrir la demanda de materiales constructivos, no sólo de esta villa, sino que podría abastecer al área circundante. A este respecto, investigaciones sobre los talleres alfareros en el área onubense. Además de la tégula han aparecido en la zona  fragmentos de mosaicos de opus tessellatum polícromo. Este sistema constructivo se puede observar en el silo romano. Así mismo se han encontrado otros restos dispersos por la zona arqueológica que nos indican la presencia de estancias dedicadas a usos agrícolas y domestico como la vinaria y la cellae oleoleriae.

 

Etapa islámica. Siglos X y XIII d.C..

Se trata de  un complejo industrial de prensado de aceitunas y obtención de aceite, llevando anexa huellas de cestería, cerámica y diversas estructuras circulares relacionadas con lugares de vaciado de elementos orgánicos e inorgánicos. También de esta época musulmana hay restos de cerámica.
La almazara se conforma con dos: una balsa rectangular con la impronta en sus paredes de las marcas de los capazos utilizados en el proceso de molturación y otra estructura circular que sirvió de alojamiento al contrapeso necesario en el proceso de funcionamiento de la prensa

 

Cortijo comtemporaneo.

Se trata de  un complejo industrial de prensado de aceitunas y obtención de aceite, llevando anexa huellas de cestería, cerámica y diversas estructuras circulares relacionadas con lugares de vaciado de elementos orgánicos e inorgánicos. También de esta época musulmana hay restos de cerámica.
La almazara se conforma con dos: una balsa rectangular con la impronta en sus paredes de las marcas de los capazos utilizados en el proceso de molturación y otra estructura circular que sirvió de alojamiento al contrapeso necesario en el proceso de funcionamiento de la prensa

 

 

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