Un exponente Neogótico. Arquitectura. El arte de la vidriera. Imaginería. Exterior..

 

 

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Un exponente Neogótico:

A mediados del siglo XIX y como reacción al opresivo control que las Academias de las Artes ejercían sobre la arquitectura, cultura y pintura surge un movimiento artístico que, partiendo de la búsqueda de la historia de las propias naciones, potenciando su nacionalismo, vuelven sus ojos a formas artísticas ya pasadas como fueron románicas, góticas, platerescas o barrocas. Nace así el movimiento conocido como “historicismo” del que España no estuvo al margen. Con la Restauración Borbónica en la figura de Alfonso XII en 1874, una vez pasado el laicismo republicano, se establecen nuevas relaciones entre la iglesia y el Estado, aumentando la religiosidad de las clases populares y su acercamiento al hecho religioso, por ello no es de extrañar que sea un periodo arquitectónicamente hablando fructífero con la construcción de gran número de iglesias, conventos o seminarios, sino también edificios de carácter civil que emulan fuentes arquitectónicas pasadas.

En este contexto aparecen en la ciudad de Huelva edificios “historicistas” o “neos” como es el caso del ayuntamiento, casas privadas, y la iglesia de la Milagrosa, ubicada en la céntrica calle Rábida, que vamos a comentar. 

Su estilo es neogótico, correspondiendo su construcción a los años 1923-1929, bajo el proyecto realizado por José María Pérez Carasa:

 

 Arquitectura:

Iglesia de tres naves, una central más ancha y más alta que las naves laterales y separadas por arcos apuntados que parten de pilares encalados adonde también confluyen los nervios que constituyen la bóveda de crucería o de nervios, convirtiéndose desde ese momento en baquetones. Entre la nave central y las laterales, en el piso superior queda la reminiscencia de lo que fueron los triforios de las catedrales góticas medievales.

 

El arte de la vidriera:

La zona de ábside se cubre con bóveda estrellada cuyos nervios van a unirse formando baquetones que recorren longitudinalmente la zona de presbiterio. Situadas en bóveda aparecen vitriales de tracería gótica decoradas con escenas religiosas relativas a las apariciones de la Virgen a Santa Catalina Labouré.  

 

 Imaginería:

Preside el ábside la imagen de Nuestra Señora Estrella del Mar, cuya autoría es de Miguel Bejarano del año 1997, con unas características que son:

Virgen sedente en madera estofada y policromada representando el tema iconográfico de la Mater Amabilis, está llena de naturalismo tanto en rostro como en vestimenta y sentado en su lado izquierdo a un Niño Jesús desnudo. En su mano derecha presenta un barco de plata, símbolo alusivo al descubrimiento americano y al protagonismo de los marineros onubenses en ese hecho, pero al mismo tiempo la protección que bajo su advocación tienen los marineros. El barco reproducido es la Nao Santa María.

Otra imagen situada en el atrio de la iglesia es la de la Virgen Milagrosa.

 

 Exterior:

El exterior de la iglesia presenta los elementos propios del estilo gótico: tres vanos de entrada correspondiente a cada una de sus naves, formados por tres arcos de ojiva con archivoltas y gablete de remate en cada una de ellas. En el lugar que ocuparía en el estilo medieval el tímpano en este neogótico han sido sustituidos por tracería calada. Además en portada encontramos arbotantes y  botareles, estos últimos rematados por sus agujas o pináculos. El rosetón queda reducido a un óculo triangular de tracería dentro del gablete. La puerta principal está coronada por la torre campanario con airosa tracería calada y rematada por un chapitel.

La iglesia tal y como la encontramos ahora ha sido debido a varios proyectos de reconstrucción, siendo la primera la realizada por Francisco Javier Vallejo Osorno, en 1991, y otra más cercana en el tiempo entre 1995 y 1997, realizada también por este mismo.

 

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