Investigaciones Arqueológicas.
El Proceso de Protección

 

 


Investigaciones Arqueológicas.

Las  investigaciones arqueológicas operadas en el Cabezo de San Pedro desde finales de los años sesenta, pusieron de manifiesto la importancia histórica del lugar dentro del panorama científico nacional e internacional. En 1977 y 1978, las sucesivas campañas de excavación, sacaron a la luz niveles del final la Edad del Bronce y, lo más importante, una construcción de gran entidad, interpretada como muro de contención, que ponía de manifiesto la presencia en la cima del cabezo de una fortificación realizada con una técnica de construcción de origen fenicio, superpuesta a construcciones de un momento anterior. Se establecían así una serie de fases en las que se podía estudiar la evolución de la cultura material local propia de la Edad de Bronce, a la que se fueron incorporando elementos orientales fruto de la presencia aquí de navegantes mediterráneos, denominándose comúnmente esta etapa como Periodo Orientalizante. Tomaba fuerza así, en la historiografía, el debate sobre el reino de Tarteso así como la importancia de Huelva dentro del mismo, con un indudable papel en la producción y comercialización de metales preciosos durante aquella etapa histórica.

 

El Proceso de Protección.

El proceso de protección del Cabezo de San Pedro, se inició según la legislación entonces vigente, la “Ley de 13 de mayo de 1933, sobre defensa, conservación y acrecentamiento del Patrimonio Histórico Artístico Nacional”. La Dirección General de Bellas Artes, Archivos y Bibliotecas, por Resolución de 24 de noviembre de 1980, incoaba el expediente de declaración de “Monumento histórico-artístico y arqueológico”.  el expediente de protección iniciado en los años setenta, llegaba a su finalización siguiendo ya el formato de la “Ley 16/1985, de 25 de junio, de Patrimonio Histórico Español”, así como la entonces recién estrenada Ley de Patrimonio Histórico Andaluz (Ley 1/1991), dando lugar, de una forma paralela a la tramitación del plan especial, a la declaración como “Zona Arqueológica” del Cabezo de San Pedro.  En 1992 se produce finalmente la declaración de la Zona Arqueológica del Cabezo de San Pedro, según “DECRETO 190/1992, de 3 de noviembre, por el que se declara bien de interés cultural, con la categoría de Zona Arqueológica, el yacimiento arqueológico del Cabezo de San Pedro, en Huelva” (BOJA nº 1, de 5 de enero de 1993). La delimitación abarcaba no solo el relicto del cabezo sino también el subsuelo de la iglesia y de la plaza.  Todo quedó incluido posteriormente en el Sector A1 de la Zona Arqueológica de Huelva (Orden de 14 de mayo de 2001, por la que se inscribe con carácter específico en el Catálogo General del Patrimonio Histórico de Andalucía, la Zona Arqueológica de Huelva -BOJA nº 75, de 3 de julio de 2001-).

Núcleo originario de la ciudad y centro de la actividad en las distintas etapas históricas, se concentran entorno a la Plaza de San Pedro los principales elementos que permiten recrear el pasado onubense desde la remota etapa tartésica hasta la actualidad, pasando por la Onoba romana, la Welba medieval primero islámica, después cristiana, así como la etapa moderna, representada mediante los edificios religiosos que han perdurado hasta nuestros días. Dentro del recorrido histórico, el Mercado de Santa Fe, ejemplo de arquitectura del hierro, simboliza esa etapa de las grandes trasformaciones industriales y de modernización de la ciudad que tuvo lugar a finales del siglo XIX.

 

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